¿Conoces el masaje sonoro con cuencos tibetanos? Te explico qué es y cuáles son sus beneficios.
El sonido, en la actualidad
Hoy en día, el sonido se utiliza de forma rutinaria en diferentes áreas de la medicina y la sanación. No es extraño que un médico lo aproveche en forma de ultrasonido para crear imágenes de un feto o en el tratamiento de combatir los cálculos renales o incluso para acelerar la curación de las fracturas óseas.
En la actualidad el sonido se emplea de manera generalizada, tanto en la medicina alopática como la complementaria, a fin de ayudar a aliviar el dolor y reducir el estrés. También se están haciendo ensayos experimentales sobre el uso en pacientes de cáncer.
Nuestras células responden a las vibraciones producidas por los sonidos y por consiguiente, afectan a nuestra fisiología, a nuestro ADN, pudiendo ser sintonizadas y sanadas mediante la terapia de sonido, los mantras y muchas otras modalidades sonoras.
La terapia de sonido ha demostrado tener eficacia en el tratamiento de un amplio abanico de problemas de salud entre otros las enfermedades cardiacas, la artritis, el estrés y muchas otras.
Cada vez más facultativos utilizan con sus pacientes los tonos de cuencos de cristal y cuarzo y cuencos tibetanos para calmarlos y relajarlos.
El sonido puede desempeñar un papel importante puesto que repara desequilibrios de cualquier desorden fisiológico. Es un instrumento tan poderoso para la relajación y la curación cuerpo-mente que toca y transforma fundamentalmente los planos emocionales y espirituales.
El efecto del sonido en nosotr@s
El agua es una sustancia que devuelve la resonancia forzada. Por ello, si llenamos un cuenco tibetano de agua hasta la mitad y lo hacemos resonar con una baqueta de algodón observaremos como el agua parece que hierve por la vibración causada. Teniendo en cuenta que nuestro cuerpo es aproximadamente un 75 % de agua y que es un sistema vibratorio complejo, también resuena.
De esta manera es posible intuir, como el sonido tiene la capacidad de afectarnos. A través de él restauramos las propias frecuencias de resonancia naturales del cuerpo, logramos que cese el desequilibrio energético y se ponga en marcha el proceso de sanación que el propio cuerpo posee.
Cuencos tibetanos
Un cuenco tibetano es un recipiente cóncavo en forma de tazón o bol, fabricado con una específica aleación de metales y que producen sonidos con armónicos mediante golpeo o frotación y una intensa vibración. Por esto, se le conoce también como cuenco cantor.
El uso terapéutico del cuenco tibetano se basa en su sonido y vibración, así como en sus características tonales capaces de crear un agradable textura armónica. Sus fuertes e intensas vibraciones, alcanzan el nivel celular e inducen a un estado alfa que proporciona intensas sensación de quietud a nivel físico, estimula la circulación sanguínea nea, los nervios y los músculos y libera tensión. Sus largos sonidos armónicos permiten eliminar el ruido externo y por consiguiente que la mente se focalice dentro de un@ mism@, por esta razón son de gran utilidad en la práctica de la meditación, al favorecer un ambiente de paz y un flujo de energía positiva.
Cada vez son más conocidos en todo el mundo sus beneficios para la salud.
Al colocarlo sobre el cuerpo y hacerlo vibrar el efecto de las ondas de estos instrumentos, equilibrará por resonancia nuestra frecuencia natural. El resultado es una transformación energética de todo el organismo, acompañado de una maravillosa sensación de paz y tranquilidad.
Cuando colocamos un cuenco cerca del cuerpo en contacto directo con él se origina una estimulación celular integral.
El sonido choca con el cuerpo y lo traspasa, pero si encuentra a su paso una zona densa, fuera de su frecuencia natural de resonancia, una parte que necesita sanar, el sonido disminuye o desaparece. Si pasamos un cuenco tibetano por los chacras prestando un poco de atención al sonido se aprecia como este se atenúa o no es oído en ciertas zonas.
Esto nos viene a decir que ese chacra, órgano, parte del cuerpo, necesita ese sonido y por ende ahí es donde debemos aplicar más terapia hasta que el sonido sea uniforme en todo el recorrido.
El sonido Binaural es quizás la técnica más conocida y más usada para modular las frecuencias del campo electromagnético de nuestro cerebro. Este es un fantasma creado por el cerebro, como resultado de escuchar dos frecuencias con una pequeña diferencia entre ellas. Esto lo podemos provocar de varias formas y una es con los cuencos tibetanos de metal.
El masaje sonoro
En un masaje sonoro empleamos la vibración del instrumento con la finalidad más física, por ejemplo, colocando un cuenco sobre la espalda para relajar la musculatura, o su sonido para estimular o modificar estados de ondas cerebrales. La intención final es la misma, inundar el cuerpo con sonidos a través de instrumentos armónicos o la voz, para generar una energía beneficiosa que impacten en el organismo permitiendo su equilibrio, su armonía físico emocional y desde ahí acceder a estados profundos de relajación, incluso a otros planos de conciencia y existencia.
Desde la primera sesión, es probable notar que algo ha cambiado dentro de nosotros bien sea a nivel físico o energético. Por consiguiente, cuanto más usamos el sonido más nos limpiamos y mayor conciencia adquirimos.
El sonido permite que nuestro motor energético se active y se limpien esas capas de basura energética permitiendo experimentar estados más elevados de conciencia.
Nuestra mente esá¡ siempre intranquila y literalmente no para, por ello el sonido aquieta la mente, nos centra y purifica las emociones y los pensamientos.
Conciencia en el proceso
La conciencia juega un importante papel en nuestra sanación, ya que aunque el sonido puede desbloquear ciertas partes del cuerpo, necesitamos estar abiertos y permitir que estos cambios tengan lugar por varias razones. Es probable que la persona se resienta después de una sesión y no es extraño que tras la terapia se produzcan crisis curativas al reaccionar el organismo ante esta vibración.
Tenemos que tomas conciencia de que el sonido nos puede tocar las heridas, tanto si es dolor físico como emocional. Esto significa que el sonido está recomponiendo y afinando la zona tratada.
Las enfermedades aparecen cuando existe una desarmonía del cuerpo y la mente y estos funcionan con una frecuencia inadecuada creándose un desequilibrio.
Al realizar un masaje sonoro el cuerpo que se bombardea con sonidos y vibraciones, recoge y absorbe estos y los lleva donde es necesario, un órgano, un músculo, un hueso, quizás el síntoma se siente en el hombro, pero el dolor tenga su origen en una emoción bloqueada.
El sonido trabajará allá donde se necesite, pero es esencial que el paciente y el terapeuta estén en sintonía y que ambos pongan la atención en el problema, pues es una manera de focalizar la energía.
Se trata de conectarse a un estado mucho más profundo que el descanso, en el cual el cuerpo pueda activar este modo de autosanación.
El sonido es un atajo para alcanzar ese estado con mayor facilidad, ya que su vibración le habla a nuestro cuerpo y nuestra alma.
Cuando realizamos una terapia de sonido, un masaje sonoro, nos convertimos tan solo en un medio para que el paciente mejore con su propia consciencia y su propio poder sanador. No habrá sanación sin la voluntad de desprenderse de todo aquello que nos hace enfermar. Restablecer la salud es un ejercicio de compromiso personal y no de buscar la solución externamente con una pastilla. Una terapia no cura, un médico o un terapeuta tampoco. El medicamento alivia los síntomas o nos calma el dolor pero no estamos yendo a la raíz del problema.
La enfermedad no es fruto de la casualidad, sino que está relacionada con una parte muy concreta de nuestra vida que trata de comunicarnos algo a través de ella. Es un mensaje primero susurrado, luego en voz alta, hasta que finalmente nos grita que nos estamos resistiendo al verdadero propósito de nuestra vida. La intensidad de los síntomas, la gravedad de la enfermedad no es más que el tono de voz que utiliza nuestra alma para hablar con nosotros. Igual que hemos participado en la creación de la enfermedad, solo cuando nos demos cuenta de ello podremos participar en su curación. Hay que abandonar la razón y dejarnos llevar por el después, por la intuición, que a través del corazón se convierte en certeza. Si te dejas llevar por él disfrutarás, fluirás y el masaje estará vivo.
Si únicamente utilizas la mente, la terapia funcionará hasta cierto punto, pero si lo haces desde el corazón , no habrá dos sesiones iguales y se generará una energíaa maravillosa.
No todas las personas tienen los mismos efectos. No se puede asegurar qué resultado se tendrá en un individuo en concreto. Lo que sí es posible afirmar es que cualquier sensación percibida o emoción que aflore es completamente normal como resultado de lo que uno tiene dentro bloqueado, ya sea bueno o malo, más bien deseado o no deseado, pues lo bueno y lo malo son conceptos artificiales y subjetivos de nuestra mente.
El sonido se convierte en un medio de trabajo personal para la apertura de la consciencia.
Pero el éxito de la terapia no está en los instrumentos, sino más bien la intención de la persona que los toca, y sobre todo en la del receptor que debe establecer su intención.
La terapia de sonido con cuencos tibetanos, un masaje sonoro, son experiencias que no te dejarán indiferente.
El bienestar que proporciona, la energía que te aporta, la calma mental que sientes, convierte en la sesión en un verdadero viaje sanador.
La ciencia, progresa y salva millones de vidas sin embargo, hay una parte donde la ciencia no llega. Nuestro estilo de vida provoca enfermedades que la medicina formal hay muchos casos no puede curar.
Cada uno necesitamos más refugiarnos en nuestro interior para encontrar una medicina para la no se inventado todavía esa pastilla que cure las heridas del espíritu, la desconexión con nuestro niño interior y con el mundo natural o que reparen nuestra energía más sutil. Medicinas que actúan sobre el cuerpo y sobre el alma.
La medicina del sonido ya está aquí y seguro formará parte de nuestro sistema de salud en un futuro.

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